lunes, 22 de junio de 2015

De despedidas y de lágrimas.

Pero lágrimas de felicidad, ¡¡ojopestaña!! (Que diría mi hermana y me heroína)

Yo hace unos meses estaba en la mierda, oye, podría decir otra cosa, ¿pero pa qué? Era así. De esto que te sientes mal, no quieres hacer nada y piensas que a nadie le preocupa nada de lo que te pase. Ytalpascual. Pero empecé a hablar con mi hermana cada día, a meter a la loca de Leti en mi vida, a retomar el contacto con mi amiga The Smiler y, finalmente, me cogieron en un curso de Comercio Internacional en el que me ha tocado con gente que es la hostia, oye, que no se salva ni uno.


Este finde fue mi despedida de soltera y aquí os cuento un poco más.

Bueno, yo soy una persona... digamos, un poco síberet. Bueno, y además es que necesito saber qué va a pasar en cada momento de mi vida, no puedo dejar que las cosas lleguen solas -el ansiaviva, vamos-, necesito tener el control de todo y eso y el concepto "despedida de soltera" no se llevan muy bien. Y mi hermana lo sabe y le gusta picarme porque es la hermana pequeña y clá. Y la muy cabronier se ha tirado los últimos meses intentando desquiciarme, aunque también lo pasaba mal ella porque no sabe/puede callarse las sorpresas. Además de eso es la mejor persona de esta Galaxia y parte de las demás.

La tía esta no sólo me apoya a muerte en cada momento de mi vida si no que se preocupa por mí más que por ella. Se ha currado una pedazo de despedida que sabía que me encantaría (lo único con forma de falo eran las espadas láser que nos compró a Ángel y a mí como regalo). Ese vestido de Princesa Leia lo cosió ella ¡¡a mano!! Y cuando digo a mano, digo SIN MÁQUINA DE COSER. Si es que ¿cómo no la voy a querer?

Después de picarme meses y meses y meses, el viernes me dijo que quería pasar la mañana del sábado conmigo y yo ya me empecé a oler algo. La verdad es que estaba tranquilísima, sabiendo que ella estaría a cargo de todo sentía una paz impropia de mí (yo, que soy la controladora máxima, César Cabo se queda en nada a mi lado, OS DIRÉ). Cuando llegó a casa el sábado a las 11.00 ante merídiem maquillada y vestida tan mona no le dije nada pero ya estaba CLÁRINET. Encima no podía casi hablar, ella, de los nervios que traía, pobrecica mía. Ya desesperada me dijo que era la despedida y que me pusiese una venda que ella me iba a vestir. Allí que me pongo yo un pañuelo en los ojos y en cuanto me pone la primera manga y noto como se abre y cae hacia abajo ya sabía lo que era. Casi empiezo a llorar bueno, qué pijo, lloré lloré y le dije que ya sabía lo que era, entonces me quitó la venda y ya me peinó y maquilló mientras yo intentaba no llorar.

Salimos de casa, íbamos las dos solas por la calle y la gente nos miraba en plan "vayadospataspaunbanco" mientras yo me iba deshaciendo leeeeentamente, pero, ¡es que estaba tan guapa con mi vestido de Leia! No me lo pensaba quitar en todo el día, como finalmente fue.

Llegamos al sitio donde íbamos a comer después de esperar en la puerta a que mi hermana avisase a quien estaba dentro, no, casi no se notó :P Pasamos al fondo y veo tres mesas-barril, muy monas y como mucho movimiento detrás. Lo que vino a continuación todavía me hace llorar. De pronto se levantan todas gritando "¡Que la fuerza te acompañe!" (esto me lo dijeron después porque yo en ese momento me quedé sorda) y yo me quedó entre paralizada y en la gloria. Me esperaba a tres personas y aparecieron todas ellas.

Me puse a llorar como una magdalena -muy propio de mí, por otra parte- y ellas vinieron a abrazarme, yo creo que jamás en mi vida había sentido tanto cariño. Fue algo que difícilmente puedo explicar con palabras. Era como si me fuese a explotar el corazón, no sé.

Cuando se me pasó el berrinche, empezamos con las cañas, el vino, la comida y las risas. Todavía me duele la mandíbula de reírme. Me contaron cómo habían estado intentando que no saliese en los descansos del curso para poder hablar de la despedida, cómo casi se le escapaba algo a una u otra y las demás entraban en pánico, cómo estaban todos en el ajo. Os confieso que cada dos por tres me escapaba al baño a seguir llorando, no me lo podía creer.

Después mi hermana sacó un par de regalitos alucinantes, las espadas láser y una cajita preciosa que pintó ella como si fuese el libro de Pociones del Príncipe Mestizo. Con sus pociones y todo dentro.


Seguimos de fiesta, y mi hermana no dejaba de decirme que las sorpresas no se habían terminado... Y entonces pasó esto...


¡¿Habéis visto qué pedazo de tarta?! Con su luz de rayo destructor y todo, oye. Salgo hasta sonriendo en la foto, ESO ES INCREÍBLE. Estaba en una nube, Todo el rato en una nube. Y mirad el broche que llevo en el vestido, también hecho a mano, increíble todo.

Pero mi hermana me decía que todavía no se habían acabado las sorpresas pero no me decía nada más. En un ratillo que nos salimos a la terraza a que fumasen las señoritas fumadoras, yo estaba de espaldas a la calle cuando mi hermana se queda mirando fijamente detrás de mí. Me doy la vuelta a mirar y está mi amiga María, ¡había venido desde Madrid! Levantarme, llorar y abrazarla fue un movimiento. En serio, yo parecía el perrillo ese que ve a su dueña después de mucho tiempo y se desmaya, pues sólo me faltó eso. Nos pasamos a comer la tarta y seguimos de fiestón hasta las 4.30 apróx. porque en Albacete somos muy de eso, haya despedida de soltera o no.

De nuevo, quiero agradecer a todas las chicas que me acompañasen en un día que ha resultado ser uno de los mejores de mi vida. Jamás pensé que con 25 años la vida podía mejorar y resulta que sí, que al final todo llega y al final todos podemos tener cosas así de bonitas en nuestra vida, de verdad, tened fe.

Y quería agradecer en especial a mi hermana por todo lo que ha hecho por mí en los últimos meses, sin ella ni habría ido a la despedida. Es la mejor.

Espero que os hayáis inflado a llorar porque yo sí, ¿cómo no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario