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Patreon or not to be

Os lo voy a decir: tengo una cuenta de Patreon. De hecho tengo un blog secundario (bueno, en realidad es el tercero) anónimo en el que escribo algunos relatos raros. Esos que no me atrevo a escribir dando la cara para que no me digan que lo que escribo es una mierda. Me escudo en el anonimato pero sin hacer daño a nadie (que es lo que se lleva ahora, como los tractores amarillos). Yo lo hago para que no me hagan daño a mí. ¿Resultado? Nadie me lee. 

Porque claro, ¿cómo muevo un blog que quiero que siga siendo anónimo sin que cante a raudales que es mío? Publicidad no estamos para pagar, eso ya os lo digo yo. Y bueno, que una no pierde la esperanza de dedicarse un día a lo de escribir. Pero, claro, es todo muy difícil. No saco tiempo suficiente para escribir aunque ideas no me faltan. 

Llevo dos meses en paro y empecé a buscar trabajo desde el día uno pero desde que estamos confinados la cosa ha cambiado, más que nada porque la mayoría de empresas han dejado de publicar ofertas o han cerrado los procesos de selección. Y con razón. Y ahora, con la que está cayendo, como veis he empezado a escribir con más asiduidad en el blog por no tener en la cabeza todo el rato lo mismo, ¿qué va a pasar? ¿cómo va a acabar todo esto? ¿se nos viene encima la crisis más gorda de la historia?

Por eso, saco un ratillo cada día y voy programando posts. Llevo un tablero de Trello con la programación por semanas y otro con las ideas que me van surgiendo según tema: maternidad, recomendaciones, recetas... Y espero que esto no me sirva solo a mí para desconectar, también a vosotros. Porque con el coronavirus, veo que muchos nos estamos refugiando en mil cosas distintas: leer, repostería, pan casero... 

En mi caso, no es que haya empezado ahora a cocinar más pero sí que tengo más tiempo para hacer cosas más elaboradas y, sobre todo, para compartirlo. Porque antes y cuando estaba trabajando, hacía todas las comidas de la semana en el finde y entre que lo colocas en tuppers, lo etiquetas, lo congelas... ya no tenía ganas de compartir nada en Instagram, por ejemplo. Y bueno, que me encanta ver cómo la gente se ha vuelto loca en la cocina y está probando a hacer de todo. Es un buen momento para que busquéis recetas raras y cojáis unos buenos diez kilos, si total no vamos a ver la playa este año, jajaja. 

Bueno, pues eso, vuelvo a lo que os estaba contando al principio, me abrí un nuevo blog hace meses, ahí empecé a escribir algunos relatos (algunos de ellos vienen directamente de sueños que tengo, que son rarísimos y tengo la suerte de recordarlos con gran detalle) y luego abrí una cuenta de Patreon ya que hay algunos relatos que tienen distintos capítulos, la idea era compartir el primero y los siguientes hacerlos a través del sistema que usa Patreon pero siempre queda la duda, ¿qué pensará la gente? Porque resulta que hay gente que piensa mal de los que usan Patreon o Ko-fi porque, por lo visto, que alguien quiera recompensarte por lo que aportas es el mal. Estamos acostumbrados a tenerlo todo gratis en Internet y es una pena. 

Porque sí, a mí me gustaría dedicarme a esto de verdad y no sabéis el tiempo que eso lleva y si pones todo tu tiempo para conseguir algo, normalmente a la gente le gusta luego comer y pagar el alquiler también. Son cosas que pasan. Yo, de momento no tengo contenido ni tiempo para poder hacer en serio lo del Patreon pero algún día sí lo montaré bien y para entonces, con suerte, me dará igual lo que piense todo el mundo. El botoncito de Ko-fi sí lo podéis encontrar aquí en el blog. No he recibido nada, pero ahí está por si alguna vez alguien quiere aportar como agradecimiento por haber descubierto una receta riquísima, qué sé yo. 

Todo este tema me recuerda a ese momento incómodo en las entrevistas de trabajo cuando preguntas cuál es el sueldo y, a veces, el entrevistador se remueve incómodo, otras te miran como si te hubieras vuelto loco. Vamos derechitos a la catástrofe. 

En fin. Que ya que has llegado hasta aquí deja tu Patreon, Ko-fi, blog, podcast o canal de YouTube en los comentarios para que todos podamos visitarte. 

Un besico.


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